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Realidad virtual y realidad aumentada en medicina

Las tecnologías inmersivas, como la realidad virtual o la realidad aumentada, han revolucionado los videojuegos, el cine o incluso la forma en la que visitamos los museos. Sin embargo, sus aplicaciones van mucho más allá del entretenimiento. En esta entrada, te contamos cómo pueden utilizarse en el ámbito de la salud.

Realidad virtual y realidad aumentada, ¿cuál es la diferencia?

Aunque los conceptos de realidad virtual y realidad aumentada llevan mucho tiempo entre nosotros, aún hay mucha gente que los confunde o incluso utiliza como sinónimos. Para que esto no te ocurra a ti, te explicamos las diferencias entre estas dos tecnologías:

  • La realidad virtual recrea un entorno completamente artificial, en el que todos los elementos que ves están generados mediante un ordenador. Para adentrarte en este mundo virtual, necesitas unas gafas especiales con una pantalla —y, si quieres una experiencia más intensa, también unos auriculares— que reproducirán la simulación y te aislarán del mundo exterior.
  • La realidad aumentada combina el mundo real con elementos digitales. En este caso, puedes utilizar la pantalla de un móvil o unas gafas especiales a través de las que verás el entorno físico en el que te encuentres y sobre él aparecerán superpuestos objetos, animaciones o datos virtuales.

Aplicaciones de la realidad virtual

El hecho de que la realidad virtual permita crear desde cero escenarios que no existen en la vida real te ofrece la posibilidad de trasladarte a cualquier mundo imaginable con el simple gesto de ponerte unas gafas. ¿Cómo aprovechar este potencial en medicina?

  • Formación dirigida a los médicos. La realidad virtual es una herramienta muy valiosa para aprender y adquirir nuevas habilidades, ya que permite simular situaciones realistas en las que practicar sin poner en riesgo la salud de los pacientes. Por ejemplo, plataformas como Osso VR o PrecisionOS recrean intervenciones quirúrgicas para que los cirujanos entrenen y mejoren su destreza.
  • Educación de los pacientes. El aprendizaje inmersivo también es ideal para ayudar a los pacientes a convivir con una enfermedad o para explicarles los detalles de un procedimiento médico. Por ejemplo, el proyecto VirtualTransplantReality utiliza la realidad virtual para que los niños con un trasplante de hígado se familiaricen con el proceso y se adapten a su nueva rutina.
  • Tratamiento. Esta tecnología es especialmente interesante para diagnosticar o tratar fobias y traumas, ya que puede reproducir situaciones estresantes para el paciente y trabajar la adaptación antes de que se enfrenten a ellas en la vida real. Los pacientes con trastornos del espectro autista también se pueden beneficiar de esta tecnología, ya que existen aplicaciones —como VirTEA— con las que se pueden enfrentar a situaciones que se salgan de su rutina habitual y, así, aprender a afrontarlas mejor en la vida real.

Aplicaciones de la realidad aumentada

Uno de los puntos fuertes de la realidad aumentada es que, como integra elementos virtuales con el mundo real, se puede utilizar en la práctica clínica para mejorar numerosos procedimientos médicos. ¡Veamos algunos ejemplos!

  • Extracción de sangre. El dispositivo AccuVein proyecta una imagen de los vasos sanguíneos sobre la propia piel del paciente. De este modo, es más fácil localizar las venas, lo que agiliza el proceso y mejora la satisfacción de los pacientes.
  • Técnicas de imagen. Se están desarrollando dispositivos que permiten proyectar la imagen de las ecografías directamente sobre el cuerpo del paciente. Así, si haces una ecografía abdominal, resultará mucho más natural localizar los órganos sobre el vientre del paciente y, además, no tendrás que desviar la mirada del transductor hacia la pantalla mientras realizas la exploración.
  • Cirugía. Los cirujanos pueden utilizar gafas de realidad aumentada durante las intervenciones quirúrgicas para acceder al historial del paciente y consultar toda la información que necesiten en ese momento, lo que ahorra tiempo y mejora los resultados. Además, empresas como SentiAR o Augmedics han desarrollado sistemas que generan modelos tridimensionales de los órganos de un paciente antes o durante una operación, de forma que los cirujanos puedan verlos a través de los tejidos e incluso interactuar con ellos. De esta forma, se puede planificar con mayor seguridad cuál es la mejor manera de intervenir.
  • Ayuda a los pacientes. Las gafas de realidad aumentada también pueden mejorar la vida de los pacientes con algunas enfermedades. Por ejemplo, se han desarrollado unas gafas para personas con retinosis pigmentaria capaces de detectar y resaltar los objetos del entorno para que los pacientes los puedan identificar.

Las tecnologías inmersivas han dejado de ser un invento futurista para convertirse en una herramienta de trabajo que, sin duda, cambiará y mejorará la atención sanitaria.

Referencias

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