Tema 3. La tercera virtud: claridad

La claridad es el tercer pilar en el que se sustenta la comunicación científica. El receptor de tu mensaje debe entenderlo a la primera sin esfuerzo. En este tema te contamos cómo conseguir que tu texto se comprenda con facilidad.

Consejos para un texto claro

Que el texto sea científico no implica que sea oscuro e ininteligible. Ni siquiera al más erudito lector le gusta pelearse con frases desordenadas, palabras grandilocuentes y expresiones rebuscadas. Para transformar un texto farragoso en otro directo, claro y placentero de leer, te serán útiles los siguientes consejos.

1. Utiliza lenguaje sencillo

El objetivo de escribir es comunicar un mensaje. Para ello, este mensaje debe adecuarse al tipo de lector. No es lo mismo que escribas para otros científicos que para pacientes. En este segundo caso, deberás reducir los tecnicismos al mínimo y, si precisas utilizarlos, tendrás que explicarlos.

Incluso si tu público es especializado, procura usar un lenguaje sencillo; que la terminología sea científica no implica que el resto del lenguaje sea difícil de comprender.

Lenguaje rebuscado

Solución

El riesgo observado de presentar una exacerbación se relaciona con el nivel de gravedad clínico y el grado de severidad de la inflamación bronquial, y también con un inadecuado cumplimiento del tratamiento preventivo antiinflamatorio por parte del paciente.

El riesgo de exacerbación se relaciona con la gravedad clínica y de la inflamación bronquial, y con el cumplimiento inadecuado del tratamiento antiinflamatorio preventivo.

Por otro lado, y para completar las definiciones que hemos venido comentando, la denominación de asma de riesgo vital engloba a las “crisis definidas por la presencia de eventos tales como parada

cardiorrespiratoria, intubación orotraqueal y ventilación mecánica”.

Por otro lado, el asma de riesgo vital engloba las crisis que presentan parada

cardiorrespiratoria, intubación orotraqueal y ventilación mecánica.

Adecua el lenguaje a tu público, pero siempre buscando la sencillez y claridad.

2. Ordena los elementos de la oración

El orden lógico de los elementos de la oración es sujeto + verbo + complementos. No pasa nada por modificar este orden en algunas oraciones (por ejemplo, colocar algún complemento al principio), pero, en general, es preferible atenerse a él. Este orden facilita la comprensión. Las frases cortas ayudan a lograrlo, pues cuanto más largas sean, mayor es la probabilidad de que el sujeto y el verbo se aparten.

Para facilitar la comprensión, los elementos relacionados deben estar próximos: el sujeto debe estar cerca del verbo y de los adjetivos que le corresponden, y los adverbios deben quedar cerca de los adjetivos que modifican.

En este sentido, los adjetivos se colocan casi siempre detrás del sustantivo (al contrario que en inglés). Cuando el adjetivo precede al sustantivo, se enfatiza la cualidad del adjetivo más que el significado del sustantivo, algo frecuente en los textos literarios, pero no en los científicos. Existen algunas excepciones, como los adjetivos único, nuevo y gran, que se sitúan delante del sustantivo.

Orden confuso

Solución

En un estudio en Francia publicado hace algunos años, sobre los casos declarados a una Red de Farmacovigilancia de reacciones adversas, los más numerosos de la lista eran los antibióticos.

En un estudio publicado en Francia hace algunos años sobre reacciones adversas declaradas a una red de farmacovigilancia, los antibióticos eran los más numerosos de la lista.

En cuanto a mecanismos fisiopatológicos, de una forma muy breve, las RHM, unas están mediadas por mecanismo IgE dependiente, en su mayoría son inmediatas, y las restantes, que no lo son, normalmente mediadas por Células T, y menos frecuentemente otros tipos celulares.

En cuanto a la fisiopatología, unas RHM están mediadas por un mecanismo dependiente de IgE. La mayoría de ellas son inmediatas. El resto de las RHM no son inmediatas y normalmente están mediadas por linfocitos T o, con menos frecuencia, por otros tipos celulares.

Esos pacientes tienen elevado riesgo cardiovascular.

Esos pacientes tienen riesgo cardiovascular elevado.

El hospital está dotado de alta tecnología.

El hospital está dotado de tecnología avanzada.

El orden lógico de los elementos de la oración es sujeto + verbo + complementos. Además, los elementos relacionados deben quedar próximos, y el adjetivo se coloca detrás del sustantivo.

3. No + no = sí: evita la doble negación

En la mayoría de los casos, la doble negación NO es INcorrecta, pero es más fácil e intuitivo comprender ese mismo mensaje en afirmativo: En la mayoría de los casos, la doble negación es correcta. De hecho, se prefieren las frases afirmativas a las negativas, incluso cuando la negación es simple.

Negativo

Afirmativo

La herida no le permitió ir a trabajar.

La herida le impidió ir a trabajar.

El antibiótico no se detectó por debajo de esa concentración en ninguna de las muestras.

En todas las muestras se detectó el antibiótico por encima de esa concentración. 

Las oraciones expresadas en afirmativo se entienden más fácilmente que las expresadas en negativo.

Atrévete con el reto

El siguiente texto es un galimatías. ¿Puedes reorganizarlo y simplificarlo para que el lector lo entienda sin tener que leerlo más de una vez?

«Son factores de riesgo de padecer reacciones de hipersensibilidad, la propia naturaleza química del medicamento, así los betalactámicos, tienen en su estructura un grupo cetónico, que fácilmente se combina con proteínas del huésped, adquiriendo capacidad de provocar respuesta inmunoalérgica, como veremos. Asimismo, la genética también es importante; a este respecto cada vez hay más estudios, así como sobre el importante papel de la edad».

Correct!Wrong!

La estructura que aporta más claridad a la oración es sujeto + verbo + complemento. Es preferible que las oraciones sean cortas, dividiéndolas en dos si quedan demasiado largas. Además, las ideas deben fluir con lógica, sin saltar de una a otra.

Referencias bibliográficas

  • Segura J. Doble negación y ‘suficientemente para’. Panace@. 2001; 2 (3): 81-81.
  • Texidor Pellón R, Reyes Miranda D, Camejo Esquijarosa D. Sugerencias para mejorar el estilo de redacción de un artículo científico en las ciencias de la salud. Revista de Educación Médica Superior. 2012; 26 (1): 112-120.
  • Díaz Antúnez ME. Deficiencias frecuentes en la redacción de textos científicos. Acimed 2009; 19 (1).
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