Artículo Científico

Guía oficial de práctica clínica en cefaleas de la SEN

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PUNTOS CLAVE

RESUMEN

Esta guía de la Sociedad Española de Neurología (SEN), dirigida a profesionales de la salud, describe el abordaje de los diferentes tipos de cefaleas, entre ellas la migraña. Data de 2015 y es la guía más actual de la SEN sobre el tema.

COMENTARIO

La prevalencia de la migraña oscila entre el 10 % y el 16 %; en las mujeres es superior a los varones, con porcentajes que varían en función del grupo de edad y pueden llegar a casi el doble. Según diferentes publicaciones, entre el 0,9 % y el 5,1 % de las migrañas evolucionan a la cronicidad, con la aparición de cefalea al menos 15 días al mes, de los cuales por lo menos 8 días se corresponden con ataques de migraña.

El primer paso para tratar la migraña es explicar al paciente el proceso del tratamiento de forma comprensible. El siguiente paso es identificar los posibles factores desencadenantes de las crisis. Los más comunes son el estrés, el ayuno, los cambios atmosféricos, los factores relacionados con el sueño y, en las mujeres, los cambios hormonales. Llevar hábitos de vida regulares y evitar los desencadenantes son consejos válidos, pero en ningún caso sustituyen el tratamiento farmacológico.

El tratamiento del ataque de migraña incluye fármacos no específicos, como los analgésicos (poco útiles) y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), y específicos, como los ergóticos y los agonistas de los receptores 5-HT1B/1D (triptanes). Los fármacos adyuvantes son los antieméticos y los procinéticos, que deben administrarse de forma precoz en los pacientes con náuseas y vómitos. Se debe evitar el uso de AINE más de 14 días al mes y el uso de triptanes y ergotamina más de 9 días al mes.

La mayoría de los pacientes con migraña precisarán solo tratamiento sintomático, que debe optimizarse al máximo antes de prescribir tratamiento preventivo. Este es imprescindible si el paciente tiene 10 días o más de dolor al mes.

El tratamiento de los ataques debe ser individualizado para cada crisis y para cada paciente (no todas las crisis de un mismo paciente precisarán el mismo tratamiento). La elección del tratamiento dependerá de las características del paciente, las patologías concomitantes y la experiencia previa del paciente con el tratamiento sintomático. La causa más frecuente de fracaso del tratamiento sintomático es el uso de fármacos de eficacia insuficiente.

Los pacientes con crisis leves-moderadas se pueden tratar inicialmente con un AINE por vía oral, preferiblemente en combinación con metoclopramida o domperidona. En caso de falta de respuesta o intolerancia a los AINE, hay que administrar triptanes.

En los pacientes con crisis moderadas-graves se recomiendan desde el inicio los triptanes. La eficacia de los ergóticos es inferior a la de los triptanes y tienen más efectos adversos, por lo que solo se recomiendan en personas que ya los toman desde hace tiempo y tienen pocas crisis, las cuales responden al fármaco.

Los triptanes son eficaces frente al dolor y los síntomas asociados (digestivos, fotofobia y sonofobia). Son vasoconstrictores, por lo que están contraindicados en caso de hipertensión no controlada y otras enfermedades cardiovasculares.

Es muy importante tomarlos al inicio del ataque, cuando empieza el dolor. Administrar un triptán en una etapa de cefalea leve es más eficaz que tomarlo cuando el dolor es de intensidad moderada a grave.

Existe una gran variabilidad interindividual de respuesta a los triptanes: un paciente puede no responder a uno y sí a otro.  Si el primer tratamiento con un triptán resulta ineficaz a pesar de haberlo tomado al inicio del ataque, se debe considerar aumentar la dosis, cambiar a otra forma galénica o probar con otro triptán.

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