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El estetoscopio: desde sus inicios hasta ti

Pocas veces en la historia un elemento se ha vuelto tan representativo de una profesión como el estetoscopio. Si bien antiguamente los médicos se caracterizaban por la vestimenta negra o gris, a partir de la invención del estetoscopio, este se convirtió en el instrumento más característico del profesional de la medicina, junto con la bata blanca.

En este post repasamos su origen y su evolución, haciendo hincapié en la función que representa en la consulta. ¿Lo repasas con nosotros?

Laënnec: un tímido muy observador

El 17 de febrero de 2016, en los famosos doodles de Google, se conmemoraba el 235 aniversario del nacimiento de René Laënnec. En 1816, Laënnec era médico jefe del hospital Necker, en París. Nunca le gustó el método que se usaba para escuchar los sonidos cardíacos y pulmonares: acercar la oreja al pecho del paciente. Le parecía inapropiado e invasivo para el paciente, y le resultaba embarazoso.

Cuentan que un día vio a unos niños jugando a golpear (o arañar con un pincho, según otras versiones) un tronco de madera y escucharlo al otro extremo, y así le llegó la inspiración. Ni corto ni perezoso, enrolló una hoja de papel apretada, la apoyó en el pecho de un paciente y puso la oreja en el otro lado. La claridad del sonido en comparación con la auscultación directa lo llevó a pasar los siguientes 3 años perfeccionando su invento.

Probó diferentes materiales y formas, hasta que se decidió por un tubo de madera hueco de 3,5 cm de diámetro y 25 cm de longitud, con un extremo en forma de embudo en el lado del pecho y una pieza adaptable al oído en el otro. Este primer estetoscopio (que en griego significa ‘aparato para examinar el pecho’) se desmontaba en tres piezas, para poder transportarlo con facilidad.

Con su nuevo invento, Laënnec auscultó y auscultó, y comprobó que sus diagnósticos se correlacionaban con lo hallado en los estudios anatomopatológicos.

En 1819, a los 38 años, publicó su tratado Traité de l’auscultation médiate et des maladies des poumons et du coeur, que extendió su popularidad y atrajo a estudiantes de toda Europa para aprender a manejar el nuevo instrumento diagnóstico.

Antes de Laënnec: los científicos que influyeron en él

Aunque esta versión de los hechos es muy plausible, seguramente a Laënnec no se le habría encendido la bombillita si no hubiera habido una historia previa de científicos que ya habían aportado su granito de arena al mundo de la auscultación.

La influencia más cercana de Laënnec fue su mentor, Jean Corvisart (1755-1821). Corvisart, médico personal de Napoleón, había estudiado la obra del médico austríaco Leopold Auenbrugger (1722-1809), que había dedicado 7 años al estudio de los sonidos torácicos que obtenía al golpear con los dedos en el tórax del paciente, y había notado las diferencias obtenidas en presencia de enfermedades respiratorias; es decir, había inventado la percusión digital. Estos conocimientos sirvieron de base a Laënnec para desarrollar su estetoscopio.

El estetoscopio después de Laënnec

El estetoscopio siguió sufriendo múltiples modificaciones, en pro de una mayor eficacia. Algunas de estas mejoras fueron la de fabricar el extremo del estetoscopio en forma de campana y cubrirlo con un diafragma o parche fino de marfil.

En 1851, Arthur Leared inventó el estetoscopio biauricular y, en 1852, George Cammann perfeccionó el diseño, dotándolo de un tubo flexible. Con el tiempo, se añadieron otras características que han conformado el estetoscopio como lo conocemos ahora.

El estetoscopio sigue siendo una herramienta indispensable actualmente, aun teniendo en cuenta la evolución y la calidad de los estudios por imágenes. De la auscultación se extrae una información valiosísima e insustituible que orienta al diagnóstico y que puede, incluso, evitar pruebas complementarias.

¡Gracias, Laënnec!

Referencias

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