Cefaleas

¿Qué es la cefalea? 

Las cefaleas son un dolor que afecta a parte o la totalidad de la cabeza. Este trastorno constituye la patología neurológica más frecuente, además, es la principal causa de consulta de tipo neurológico.

Su prevalencia es alta y, según la OMS, al menos un 50 % de los adultos ha experimentado en el último año un episodio de cefalea.

Tipos de cefaleas

Según la Clasificación Internacional de Cefalea , esta puede clasificarse en dos tipos: cefaleas primarias y cefaleas secundarias.

Las cefaleas primarias son las más frecuentes. Su causa no se atribuye a ninguna otra afección secundaria subyacente.

Las cefaleas secundarias responden a una afección secundaria subyacente y pueden ser el síntoma de una lesión intracraneal, de alteraciones de las estructuras pericraneales o de enfermedades sistémicas. En ellas, el dolor se puede presentar de forma aislada o asociado a otros síntomas clínicos. Aunque tienen baja incidencia, al ser un síntoma de otra patología, es preciso realizar un rápido diagnóstico.

Cefaleas primarias

  • Cefalea tensional: se trata de la cefalea primaria más frecuente (su prevalencia oscila entre el 30 % -78 % de la población y es más común en mujeres). Se manifiesta a cualquier edad. Sus episodios duran desde los 30 min a los 7 días. Las características del dolor son: opresivo (no pulsátil), con una localización lateral e intensidad leve o moderada. El paciente no presenta vómitos, fotofobia, fonofobia, y sus síntomas no se agravan con el ejercicio físico. Los pacientes pueden manifestar mareos, ansiedad o rasgos depresivos. La exploración es normal.
  • Migraña: afecta a un alto porcentaje de la población y es una causa de consulta frecuente por la gravedad de la crisis y porque incapacita al paciente durante las mismas, lo que tiene un gran impacto socioeconómico y personal. Es más frecuente en mujeres y tiene un componente familiar. Suele manifestarse antes de los 30 años. Su frecuencia varía de los cuatro episodios mensuales a uno separado por varios meses. El comienzo del dolor es rápido y aumenta de forma progresiva. Puede ser hemicraneal o bilateral.
  • Cefaleas trigémino-autonómicas o en racimos: es tres veces más frecuente en los varones. Se inicia entre los 20-40 años. Es raro que las preceda aura.
  • Otras cefaleas primarias: se trata de cefaleas clínicamente heterogéneas que están relacionadas con otras enfermedades o alteraciones de diversa clínica, origen y sintomatología diferente, como la cefalea tusígena, a consecuencia de la maniobra de Valsalva, que ocurre solo asociada a la tos; cefalea por esfuerzo físico; cefalea asociada a actividad sexual; cefalea primaria en trueno; cefalea por crioestímulo, que ocurre cuando el paciente entra en contacto con un estímulo frio, etc.

Cefaleas secundarias

  • Cefaleas por trastornos de la presión intracraneal: son de corta evolución, con predominio matutino y que empeora con el ejercicio físico y los esfuerzos.
  • Cefaleas postraumáticas: son el tipo más habitual. Si se circunscriben a los primeros tres meses posteriores al trauma se denominan agudas; si continúan más tiempo, se llaman persistentes.
  • Cefaleas vasculares: su inicio está relacionado en tiempo con un trastorno vascular craneal o cervical.
  • Otras: engloban a un amplio grupo de cefaleas cuyo origen está en patologías o alteraciones estructurales, y que se enumeran a continuación: tras punción lumbar, postcrisis comicial, derivadas del consumo de fármacos, tóxicos o abstinencia, trastornos psiquiátricos, infección intracraneal, inflamatorias, metabólicas, por afectación estructural oftalmológica, ORL, cervical o de la articulación temporomandibular o debidas a neuralgias.

¿Qué síntomas presenta?

Cefaleas primarias

  • Cefalea tensional: de inicio agudo, el paciente manifiesta una alta sensibilidad de la musculatura pericraneal a la palpación. Este tipo de cefalea puede asociarse en ocasiones a mareos, estrés o ansiedad, irritabilidad, problemas para conciliar el sueño, así como problemas escolares en lo niños.
  • Migraña: el 90 % de los pacientes siente nauseas, y algo menos de la mitad, vómitos. El paciente puede experimentar, además, pródromos, también conocidos como “aura” que incluyen cambios de humor, bostezos, retención de líquidos o ansiedad por tomar ciertos alimentos. En ocasiones, en el caso de migraña con aura, está precedida por síntomas neurológicos focales transitorios que duran un máximo de 1-2 h (fotofobia, fonofobia). En algunos pacientes la migraña con aura viene asociada a un ictus isquémico que se diagnostica con estudios de neuroimagen.
  • Cefalea trigémino-autonómicas o en racimos: el dolor se siente en ciertas áreas y puede ser ocular, periocular y supraorbitario, así como temporal; si bien puede extenderse a otras áreas de la cabeza. De carácter unilateral, alcanza su acmé a los 5 min, haciéndose muy intenso y perforante. El episodio dura de 15 min a un máximo de 3 h y puede acompañarse de, al menos, uno de los síntomas que se enumeran a continuación: inyección conjuntival, lagrimeo, rinorrea, edema palpebral y signos de Hornes, así como inquietud o agitación, lo que impide al paciente tumbarse y le obliga a andar y pasear durante la crisis. El paciente presenta entre 1-4 ataques de dolor diarios, muchas veces nocturno.
  • Otras cefaleas primarias: en algunos casos su inicio es agudo. La duración varía de 1 s, en el caso de la de tipo tusígeno, hasta las 4 horas de la cefalea hípnica.

Cefaleas secundarias

  • Cefaleas por trastornos de la presión intracraneal: el paciente puede tener diplopía secundaria a la parálisis del VI nervio craneal. La presencia de sintomatología neurológica focal o de crisis epiléptica es habitual. De tipo unilateral, su frecuencia e intensidad varían. Se acompaña de vómitos, sin náuseas previas, y puede afectar el rendimiento escolar (http://www.bvs.hn/RMH/pdf/2014/pdf/Vol82-S2-2014-21.pdf).
  • Cefaleas postraumáticas: pueden asociarse a mareos, fatiga, incapacidad para concentrarse, problemas de memoria, dificultad para dormir, cambios de comportamiento, etc.
  • Cefaleas por trastornos vasculares: de inicio rápido y repentino, que se acompaña de signos neurológicos.
  • Otras: varían en función de la patología subyacente.

¿Cómo se diagnostica?

Son diversas las pruebas que pueden realizarse en un paciente con cefalea. Las que cuentan con mayor nivel de evidencia y grado de recomendación, son:

  • Estudios de laboratorio: los únicos indicados en estos pacientes son la velocidad de sedimentación, adecuada para los mayores de 50 años con un debut reciente de la enfermedad, y que se realiza con el objetivo de descartar arteritis de células gigantes. Se recomiendan también estudios de hipercoagulabilidad o determinación de hormonas tiroideas, en función de la patología subyacente de algunas cefaleas secundarias.
  • Radiografía simple cervical: indicada si se sospecha que la cefalea es de origen cervical.
  • Neuroimagen: recomendadas en casos de cefaleas atípicas, convulsiones, síntomas neurológicos focales, factores de riesgo o cambios en las características de las cefaleas.
    • Tomografía computarizada de cráneo (TC): en pacientes con síntomas de alarma permite descartar hemorragia subaracnoidea, procesos expansivos intracraneales o hidrocefalia.
    • Resonancia magnética (RM): permite valorar la presencia de hidrocefalia y lesiones ocupantes de espacio. Es útil también para descartar la malformación de Arnold-Chiari en las cefaleas tusígenas.
  • Punción lumbar: debe practicarse únicamente cuando se haya descartado previamente, mediante TC craneal, un proceso expansivo intracraneal.
  • Estudio de la hipersensibilidad en la musculatura pericraneal: permite diagnosticar de forma precisa la hipersensibilidad en la musculatura pericraneal en pacientes con cefalea de tensión.
  • Mielografía con medio de contraste o con TC o RM: permite diagnosticar fístulas de líquido cefalorraquídeo en pacientes con cefalea por hipotensión del líquido cefalorraquídeo.
  • Otras: examen de fondo de ojo para descartar hipertensión intracraneal en caso de pulso venoso o constatar la existencia de atrofia óptica.

¿Qué tratamientos existen?

Tratamiento farmacológico

Tratamiento sintomático:

  • Analgésicos: simples, como el paracetamol.
  • Antiinflamatorios no esteroideos: como el ácido acetilsalicílico o el naproxeno sódico vía oral (en caso de vómitos se administrará por vía rectal), evitando las asociaciones.
  • Antimigrañosos: en caso de que no haya respuesta con otros tratamientos se administrarán fármacos antimigrañosos.
  • Betabloqueantes adrenérgicos no cardioselectivos: como propranolol, indicado en caso de que el paciente tenga más de 3 crisis al mes, y que reduce la frecuencia e intensidad de los síntomas a la mitad.
  • Triptanes: como Almogran®, uno de los triptanes más eficaces y con un inicio de acción más rápida1 con menos eventos adversos (EA) torácicos y menos EA del SNC que sumatriptán1,2,3.
  • Otros: antipsicóticos, opiáceos o esteroides.

Tratamiento preventivo:

Indicado en pacientes que tienen crisis más de 8 días al mes. Se basa en la administración de inhibidores no selectivos de la recaptación de monoaminas (el fármaco de elección es la amitriptilina a dosis bajas). En caso de cefaleas en racimo, pueden ser útiles los corticoides sistémicos como la prednisona o algunos derivados de la fenilalquilamina, como el verapamilo. Los antidepresivos son la segunda línea de tratamiento preventivo, combinados, por ejemplo, con los beta-bloqueantes.

Tratamiento quirúrgico

Está indicado cuando el paciente no responde al tratamiento, en determinados tipos de cefaleas como las de tipo trigémino-autonómicas o en racimos unilaterales. Consiste en la infiltración de toxina botulínica que reduce la presión sobre algunos nervios responsables del dolor.

Otra intervención que permite reducir la frecuencia e intensidad de las crisis es la denominada “procedimiento de migraña” y cuyo objetivo es eliminar la presión de ciertos puntos desencadenantes: nervios temporales, frontales, occipitales y nasales.

 

Fuentes

http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/headache-disorders

http://www.sen.es/pdf/2014/cic3_beta.pdf

http://gecsen.sen.es/pdf/GuiaCefalea-adulto-nino.pdf

http://www.bvs.hn/RMH/pdf/2014/pdf/Vol82-S2-2014-21.pdf

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1636541011710893

 

Bibliografía

  1. Dahlof C, Dodick D, Dowson A, Pascual J. How Does Almotriptan Compare With Other Triptans? A Review of Data From Placebo-Controlled Clinical Trials. Headache: The Journal of Head and Face Pain. 2002;42(2):99-113.
  2. Ferrari MD, Goadsby PJ, Roon Kl, Lipton RB. Triptans (serotonina, 5-HT1B/1D agonists) in migraine: detailed results and methods of a meta-analysis of 53 trials,. 202;22(8):933-58.
  3. Lainez MJ. Almotriptan: Meeting toda’s needs in acute migraine treatment. Expert Review of Neurotharapeutics. 2007;7(12):1659-73.
Mis favoritos